¿Quién
no conoce el poder de seducción de
una mirada? Cuando se produce el primer encuentro,
una sola mirada basta para averiguar si existe
o no atracción mutua. Y lo más
fascinante es que los tres primeros segundos
resultan decisivos. Vista a cámara
lenta, la primera toma de contacto con el
CLS transcurre así. Un segundo: el
nuevo rostro Mercedes-Benz, con faros suavemente
curvados en forma de L, lanza destellos seductores.
Dos segundos: recorre con la mirada sus sugerentes
formas y capta rápidamente el contraste
entre las superficies laterales, de trazo
sereno, y el techo curvado, cargado de tensión.
Tres segundos: retrocede un paso y no da crédito
a lo que está viendo. El automóvil
que tiene delante es la más bella combinación
imaginable de coupé y berlina de cuatro
puertas, síntesis perfecta de confort
y deportividad. Cuatro segundos: acaba sucumbiendo
al atractivo irresistible de la Clase CLS.
Se dispone a tomar asiento en su habitáculo.